Entre brillos y sueños

Entre el vuelo de la seda y la caída del rasó se presentó la diseñadora tupizeña Zulma Romero con su colección Olanis. Esta diseñadora emergente se inspiró en la sensualidad y delicadeza, rasgos expresados en vestidos de corte sirena y el juego de transparencias.

A pesar de haber trabajado junto a Rosita Hurtado en los años 90, Debbie Cronenbold llegó desde Santa Cruz como talento nuevo. Presentó su colección Voces en la Cuidad, cuya inspiración fue un mural pintado por Mariano Arrien. Así es que las piezas presentadas por la diseñadora jugaron con sublimado en tonos azules, morados y rosados y elementos urbanos como las capuchas.

Llevándonos directo a los años 50 recordamos a mujeres icónicas como Marilyn Monroe, Bettie Paige y Jayne Mansfield con la colección de trajes de baño de la cruceña Andrea Sanguez. Entre bañadores de tonos pasteles y estampados juguetones la diseñadora dejó claro su mensaje: “Atrévete a ser tu misma”.

Tras este fuerte mensaje se presenció Pasión, Amor y Riesgo de Damaris Alfaro. Quien dijo haber sufrido mucho para hacer la colección; pero que el amor y la pasión que tiene por la moda la ayudaron a presentar diseños atrevidos con toques de color.

Llenando la pasarela con diseños de ensueño y una intención clara tras de ellos se presentó la celebridad de la noche, Rosita Hurtado. Su colección Love For Love fue una declaración de apoyo al matrimonio del mismo sexo con 30 vestidos de novia y 10 trajes de novio. La diseñadora creó diversas opciones con el deseo de dar oportunidad a todos de sentirse como en un cuento de hadas el día de su boda.

Sin dejar de lado a los niños en una boda, se presentó Beatriz Araníbar. Esta exhibió  una colección inspirada en el barón del estaño, Simón I. Patiño. La historia de la minería se vio reflejada en detalles de pedrería y telas reales como el terciopelo y la seda.

Mostrando opciones para varones se presentó el venezolano Carlos Sierra con la segunda mitad de su colección Balance. Al igual que los vestido de dama se inspira en la flora Latinoamérica; pero se enfoca en la relación que tiene el hombre con la naturaleza. En esta oportunidad el diseñador jugó con contrastes de colores, accesorios en cuero, sombreros clásicos borsalinos y detalles en plumas en corbatines y pañuelos.

La noche terminó cuando el diseñador peruano José Zafra presentó la magnífica colección Sacrum Profanum. El alma de esta nace de la iglesia de Santa María de Cracovia en Polonia. Entre vestidos con bordados hechos a mano y transparencias se dibujó la silueta femenina. Sus diseños que tienen como base el cobalto y se combinan con tonos azul, verdes y azules representan la santidad de la mujer y del espacio sagrado, objeto de su inspiración.

Es la inspiración de los diseñadores, su interpretación de elementos específicos que luego se transforman en obras de arte. Es su visión que nos regala por instantes momentos mágicos.

C/07/03/2018

Redacción: Asli Guzmán

Fotografía: José Carlos Gil

 

 

 

 

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